Reseña: Autopsia de las Finanzas de la Tiranía del General Benavides
Inicio esta reseña indicando que este nuevo encuentro con mis compañeros fundacionales, lo establecí especialmente responsabilizado e ilusionado. Porque apliqué al registro como investigador ante la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos a inicios de la primavera de este año y me preparé con esmero para asistir a la cita en la cual informé de la investigación a realizar. En ella, además, cumplí con la formalidad de identificarme y la toma de la foto que lleva el documento que emite la biblioteca del congreso.
Emocionado les cuento que establecí a quienes convocaría, cuál sería el primer documento en el que me abocaría; y que la “cita”, debería ser en un ambiente espiritualmente cómodo para todos. Por ello dedico este trabajo a mi padre por el día del padre y escogí la sala de lectura hispana como lugar del encuentro. Solicitando a la Biblioteca del Congreso, que una relación de libros, de los compañeros convocados, debían ser remitidos allí. Además, que se me notificara cuando los estuvieran disponibles. Uno a uno fui recibiendo los correos. Como espiritual respuesta de mis compañeros, confirmando su asistencia.
Me preparé para realizar lectura y digitalizar todo aquello que me fuera posible en corto tiempo. Porque estaba decidido a realizar el viaje en el sistema de metro de Washington DC para llegar a tiempo al trabajo antes del mediodía. Solo tuve un par de horas para estar juntos, porque la hora de ida y la otra de vuelta, serian para paladear las ocurrencias de la reunión. De eso hace tres semanas. Hasta aquí lo general de la reunión. Pasando propiamente a realizar la reseña de está, una nueva autopsia.
De los Forenses
Con férrea disciplina partidaria el documento acusa autoría institucional. No individualiza a nadie, menos en pleno exilio. En su caratula precisa: “publicación del Partido Aprista Peruano autorizada por su Buró Nacional de Prensa”; siendo, “Estudio del Buró de Expertos del Secretariado Nacional de Estadística del Partido del Pueblo”.
Estas dos líneas nos permiten reconstruir una cadena de responsabilidad. Que se inicia con el buró de expertos como responsables de la elaboración técnica. Siguiendo el secretariado nacional de estadística como área orgánica responsable del insumo estadístico. Luego el buró nacional de prensa responsable de la difusión política. Finalmente, el comité ejecutivo nacional quien toma la decisión de relanzar y ampliar el tiraje. Por todo ello, realizar cualquier atribución nominal solo puede hacerse apoyado en fuentes externas.
En ello es prudente indicar que Carlos Manuel Cox Roose (1902-1986) tiene que ser considerado no solo como miembro del equipo sino como director-coordinador y responsable político-técnico. Considero verosímil la atribución, porque fue dirigente fundacional aprista con formación económica y con obra escrita en temas de esa especialidad. Además, que la obra no es un ensayo doctrinario clásico, sino un expediente político-contable en el cual se compara presupuestos, empréstitos, decretos, balances bancarios, gastos ministeriales, deuda pública, emisión y gastos reservados. Todo con fines políticos.
Además, la investigación académica sobre los comités apristas en Buenos Aires registra esa obra de 1936 como un estudio minucioso del presupuesto del gobierno de Benavides introducido clandestinamente en el Perú como propaganda aprista. En catálogos archivísticos, la Autopsia del presupuesto civilista aparece asociada a Manuel Seoane y con prólogo de Víctor Raúl Haya de la Torre. El propio documento se ubica junto a otros libros apristas de combate. La última página anuncia Normas Apristas de Haya de la Torre y recomienda obras de Haya, Seoane, Luis Alberto Sánchez, Pedro E. Muñiz, Felipe Cossío del Pomar, Antenor Orrego, Ciro Alegría y otros. Por eso, no deben leerse aisladamente al ser parte de campaña editorial de resistencia, censura y combate político.
De la Tiranía
Por instrucciones del Comité Ejecutivo Nacional del partido del pueblo se encargó al buró de expertos del secretariado nacional de estadística realizar estudio profundo del segundo mandato del General Oscar R. Benavides Larrea. El propósito, documentar el abusivo yugo impuesto durante el periodo entre el 30 de abril de 1933 y el 7 de diciembre de 1939.
Según propias palabras del buró, se aprecia “oprobiosa tiranía”; porque, en su gobierno, el general utilizó la expansión burocrática, los empréstitos, la emisión monetaria, los impuestos y las leyes reservadas para ocultar una crisis fiscal. Además de beneficiarse políticamente y presentar como “obra pública”, lo que el partido aprista demostraría era desorden, endeudamiento y bancarrota.
El documento obrero estudiantil, de 46 páginas y publicado en papel periódico, es acusación integral y documentada de la condición de usurpador del General Benavides al haber destruido su gobierno, el control democrático en complicidad con el congreso. No es solo una crítica económica. Es una acusación política contra un “régimen nacido de la clausura de la voluntad electoral”.
Siendo la afirmación principal del documento que, el gobierno del general dejó una estructura fiscal deformada. De más burocracia, más gasto político. Con más deuda, más impuestos, emisión sin respaldo, manipulación bancaria, obras públicas financiadas fuera del presupuesto y ausencia de rendición de cuentas.
Por lo tanto, el documento es centro y consecuencia del choque entre el “benavidato” y el aprismo. Desde la introducción, son directas sus palabras […] “Así se explicará el significado heroico de la gallarda lucha aprista contra el régimen aciago del usurpador que conculcó la constitución, desmembró el territorio nacional, ensangrentó su suelo con sangre de peruanos, dilapido 750 millones y defraudó y traicionó la voluntad soberana de la ciudadanía”.
Dado que, en 1936, las elecciones fueron anuladas. Después de que el candidato Luis Antonio Eguiguren apareciera favorecido y se alegara apoyo aprista a su candidatura; y el Congreso aprobara la Ley 8459, por la cual se declaró ilegales esos votos y anuló la renovación de autoridades. Para posteriormente prorrogarse el mandato de facto del General Benavides hasta 1939 con facultades legislativas.
Incluso dentro del documento, se hace referencia al título de mariscal que recibió el General Benavides por parte del congreso del Perú. Indicando que: “la nación acaba de presenciar, atónita, que un hombre de la categoría moral y de la impreparación del General Benavides había recibido el homenaje de sus áulicos, quienes reunidos en el congreso que es obra del fraude electoral, insultan al país otorgándole títulos inmerecidos”.
Con abundantes cuadros presupuestales, listados de leyes, balances de bancos y comparaciones entre 1933 y 1939, se sustentan las afirmaciones. Sin embargo, son frases como que: “en el ministerio de gobierno se gasta más en soplones que en educar al pueblo”. Que “a pesar de que ha estado clausurado el congreso desde 1936, se ha continuado pagando en sus casas los sueldos de los empleados que antes prestaban sus servicios en la Constituyente, principio inmoral, porque habiendo tantas necesidades que llenas y tantos seres que viven en la indigencia, no es admisible que se invierta cerca de un millón de soles en darles una renta a quienes no trabajan”.
Con lo cual el partido del pueblo desmonta el discurso oficial de progreso material, remplazándolo por otro, en la cual el régimen financió su permanencia, la persecución al aprismo y su espectáculo de obras, mediante la captura del crédito público y privado. La conclusión política fue explícita: la represión anti-aprista no fue el costo necesario del progreso, sino la cobertura de un régimen sin control democrático.
Del Género
Por su género la publicación puede ser clasificada como “ensayo didáctico dado que combina la narración con el expediente político-financiero de oposición”. Porque el documento afirma qué: “el aprismo tuvo y tiene razón”, y que, “la tiranía lleva en sí misma la tendencia al despilfarro, el peculado y la insolvencia fiscal”. La humildad de la impresión multiplica su potencia, de ser un contrainforme presupuestal clandestino, con denuncia fiscal como propaganda partidaria. No es un tratado académico. Ni memoria oficial. Menos un simple panfleto. Porque organiza una masa significativa de datos presupuestales, legales y bancarios.
Dentro de la tradición aprista, pertenece al género de las “autopsias presupuestales”. Trabajos que diseccionan, partida por partida, los órganos ocultos de gobiernos. Mostrando como a una élite o régimen utiliza al Estado contra el pueblo. Por la forma se acerca a una auditoría, pero con propósito político. Creando conciencia económica y destruyendo la falsa reputación del adversario en cuanto a manejo fiscal; y demostrando, superioridad moral en el aprismo.
Si bien el género puede describirse también como una “militante fiscalización”. Porque usa el lenguaje de la contabilidad pública buscando producir efecto de acusación histórica, apoyándose en una prosa de acusación con estilo fiscal-forense. Por ello la palabra autopsia en el título de ambas obras no es meramente decorativa. Significa abrir por el vientre, el cadáver financiero del régimen, exhibiendo su podredumbre. El daño causado en cada uno de sus órganos. Como lo muestra el cuadro adjunto donde se detallan los gastos del Ministerio de Guerra donde “se ha gastado más en sostenimiento del régimen que en la defensa del país”.
La autopsia de las finanzas del general sigue, la línea de su predecesora la “autopsia del presupuesto civilista” porque combate produciendo titulares agresivos y subtítulos sentenciosos. Con lo vuelta de rosca que significa, hacerlo de manera más breve y concisa incluyendo aspectos adicionales como lo bancario y monetario. Con lo cual no solo informa, también se moviliza emociones. Porque con tono de requisitoria, se habla de tiranía, de usurpador, del despilfarro, la soplonería, falencia, peculado, bancarrota y desvergüenza. Consignando las cifras no como datos neutrales sino pruebas de cargo.
Este notable documento de economía política. El cuál traduce partidas presupuestales y cuentas de estados financieros a lenguaje simple de denuncia, comprensible para el lector político, incluyendo cuadros, gráficos elementales, comparaciones y frases de cierre memorables como: “nada para mejorar las mazmorras” al referirse a los gastos en el Ministerio de Justicia, Culto y Prisiones. “En gastos reservados se invierte el dinero que debiera invertirse en escuelas” cuando analizan los gastos del Ministerio de Educación Pública. Que “casi se ha quintuplicado los servicios de la deuda pública” al detallar los gastos del Ministerio de Hacienda y Comercio.
Si bien la autopsia de las finanzas del General, publicada en 1940, es posterior y su ámbito es más coyuntural frente a la Autopsia del Presupuesto Civilista. Trabajo publicado en 1936 desde el exilio en Buenos Aires por la Brigada de Técnica y Estadística. Que incluyó comparaciones con otros países. La autopsia de las finanzas del general es una pieza más breve, no por ello menos directa ni con menos remate político.
Con cuatro ediciones, muestra su intensa demanda dentro del universo aprista y anti-benavidista. Con lo cual, no solo denuncia la estructura presupuestal, sino que liquida el balance del régimen cuando le General Benavides ya había dejado el poder. Por ejemplo, consignó que: “en 1933 el servicio de la deuda publica totalizaba 5´286,706.75 soles y en 1939 sube a 24´827,842.07 sole. Es decir, un aumento de 19´ 541,135.32 de soles oro que demuestran la cuantiosidad de empréstitos contraídos por el General Benavides”.
Tampoco la autopsia descuida mencionar el “golpe revolucionario del 19 de febrero” como parte del derrumbe político del benavidismo. Ese hecho se refiere al levantamiento que encabezó el general Antonio Rodríguez, entonces ministro de Gobierno, contra Benavides. La prensa histórica de El Comercio reconstruye que Rodríguez tomó Palacio de Gobierno cuando Benavides estaba fuera de Lima; el episodio terminó con muertos, entre ellos Rodríguez, y con la rápida recuperación del control por fuerzas leales al gobierno.
En comparación con la obra de 1936, el trabajo de 1940 tiene una función menos doctrinaria y más acusatoria: funciona como balance fiscal de salida del “benavidismo” y como pieza de legitimación del APRA ante el inicio de un nuevo ciclo político.
De las Finanzas
La “autopsia de las finanzas” es pieza de valor histórico muy importante dentro de la doctrina aprista. No solo es muestra de economía política; sino, cómo, el APRA transformó el presupuesto en campo de batalla ideológico y cómo usó la estadística para disputar la legitimidad de un Estado autoritario. Su fortaleza está, en que ordena material disperso y obliga a leer el presupuesto como arma política. Compara partidas concretas y conecta deuda, moneda, bancos, impuestos y costo de vida. Para 1940, la combinación de cuadro estadístico y panfleto opositor es notable.
Si bien el documento no separa siempre con claridad gasto corriente, inversión, reorganización ministerial y cambios de funciones. Tampoco ofrece ratios frente al producto, ingresos fiscales o población, salvo algunos cálculos per cápita en el gráfico de deuda. Es muestra soberbia de redacción partidaria. Su propósito no es neutralidad técnica sino acusación política. Eso no invalida sus conclusiones, menos su valor histórico, porque supera la exigencia de verificación de cifras con memorias oficiales, balances bancarios y cuentas generales cuando estén disponibles.
El documento insiste en que el problema no es solo el volumen de deuda, sino el modo: leyes reservadas, garantías fiscales comprometidas, alteración de normas bancarias y préstamos respaldados con impuestos futuros. La clave argumental del trabajo demuestra que una cantidad reducida de los impuestos fue destinada a adquisiciones u obras públicas y el grueso del incremento correspondió a gasto burocrático, sueldos, nuevos empleos, gastos reservados y aparato de control político.
Con lo cual el general Benavides colocó al país al borde de la bancarrota mediante gasto burocrático, deuda interna y deuda flotante. El aumento del presupuesto entre 1933 y 1939 no fue en inversión social o productiva, sino expansión de planillas, sueldos, gastos reservados, policía, subvenciones y aparato de vigilancia. Las obras públicas no demostrarían progreso material. El trabajo muestra que fueron obras inconclusas o efectistas, financiadas fuera del presupuesto con préstamos e impuestos futuros.
La política de empréstitos comprometió bancos, cajas de depósitos, compañías fiscalizadas, fondos pro-desocupados, rentas municipales, impuestos especiales y depósitos de terceros. La emisión monetaria y la caída del respaldo en oro debilitó el valor del sol, encarecido la vida y destruida la confianza en valores del Estado.
El régimen ocultó información mediante leyes reservadas, ausencia de Cuenta General y falta de publicación clara de operaciones fiscales. La conclusión política final es que un gobierno sin control democrático lleva necesariamente al despilfarro, al peculado, a la insolvencia fiscal y a la represión; por eso el documento termina reivindicando la razón del aprismo.
Esta segunda autopsia a diferencia de la primera que solo analizó gastos aporta análisis de impuestos, empréstitos y sus consecuencias. Así como la conversión del Banco Central de Reserva en fabrica de billetes para entregárselos al estado y la utilización de rentas de concejos provinciales y beneficencias para la ejecución de obras, muchas de ellas innecesarias, haciendo creer que se disfruta de una bonanza extraordinaria.
La depreciación cambiaria se presenta como resultado de la desconfianza causada por los préstamos al Estado y la reducción del respaldo de la moneda. El folleto compara el cambio respecto del dólar y la libra: para el dólar registra S/. 3,95 en 1937, S/. 5,86 el 23 de junio de 1939 y S/. 6,23 el 4 de diciembre de 1939.
El propio equipo de expertos revela que el trabajo realizado no nació de una sola redacción final. En la sección “Empréstitos” dice que las denuncias ya habían sido publicadas en los números 23 y 25 de “Cuaderno Aprista”, correspondientes a mayo y julio, y en el Suplemento N.º 10 de agosto. Allí se afirma que las acusaciones contra el régimen de Benavides fueron sustentadas con partidas presupuestales, leyes dictadas, balances de bancos y balances de la Caja de Depósitos y Consignaciones.
El propio texto reconoce, además, dificultades metodológicas: habla de “decretos y resoluciones supremas dudosas”, desorden administrativo e inferencias indirectas necesarias para reconstruir las finanzas públicas. Con una primera fase de denuncias seriadas en Cuaderno Aprista. Una segunda producto de compilación técnica de leyes, balances, presupuestos y cuadros. La tercera de la edición política como documento de combate. Finalmente, la cuarta, que implica la multiplicación de tiraje por orden del Comité Ejecutivo Nacional en vista de sus reconocidos éxitos.
Conclusiones
Así como la forma se opone o complementa con el fondo, el género se relaciona con la especie. Por lo tanto, la cuarta edición clandestina de la “Autopsia de las finanzas de la tiranía del Gral. Benavides” fue una operación político-contable del APRA: un expediente de denuncia económica realizado por un equipo técnico-estadístico del partido, autorizado por su aparato de prensa, ampliado por decisión del Comité Ejecutivo Nacional y dirigido —según la atribución realizada— por Carlos Manuel Cox.
Su elaboración ocurrió en medio de tres hechos: la herida política de la anulación electoral de 1936, la crisis interna del régimen tras el levantamiento de Antonio Rodríguez en febrero de 1939 y la batalla propagandística/censora de 1940 alrededor de libros apristas. El trabajo no fue una denuncia financiera; fue pieza central de artillería pesada en guerra política contra el benavidismo.
Quiero incluir entre las conclusiones de esta reseña un extracto de propias palabras expresadas como conclusión en la autopsia de las finanzas: “Las tiranías llevan en su seno la irresoluble contradicción interna de no poder satisfacer por mucho tiempo las urgentes demandas de su propia deshonestidad”. […] “En el Perú se ha intentado, con pésimos resultados para la Republica, gobernar “contra el Apra” y “pulverizar al Apra que es el pueblo”.
Y “estos lemas negativos han servido al General Benavides para cohonestar los más escandalosos peculados y las más nocivas medidas de gobierno. Más sus propios abusos, lo han obligado a dejar el poder y el país”. […] “Liquidada la etapa de más cruenta represión anti-aprista y demostrado una vez más el fracaso de la promesa pública del usurpador Benavides, lanzada al país en diciembre de 1934, “en seis meses no quedará un solo aprista en el Perú”, se inicia un nuevo capítulo de nuestra historia política”.
“Creemos que se acerca a pasos agigantados la
hora en que la republica abandone métodos de barbarie y latrocinio, de fraude, de
traición y de atropello. Y esperamos que la escuela de odio y anti-peruanismo del
tirano Benavides no tenga discípulos. Nuestro partido, grande en sacrificio por
un Perú digno, justo, culto y democrático aportará hoy como siempre todo su
esfuerzo juvenil y popular para que la Patria sea gobernada honrada y
constructivamente. Este estudio es una prueba más de que el aprismo tuvo y
tiene razón. Lima enero de 1940”






Comentarios