¿Sueño Americano en Insolvencia?
Inspirado en la campaña “América, Made in Virginia”[1].
El sueño americano o “the american dream[2]”, no es una meta, sino una secuencia de ellas. Porque prosperar con felicidad, de acuerdo con, talento y entendimiento propios, requiere conjugar, libertad y oportunidades, junto con mucho esfuerzo. No sólo para concretar patrimonio. Sino también, para lograr las habilidades y hábitos, que permiten aprovechar las oportunidades que el estilo de vida implica.
Sin embargo, con el paso de los años, la política ha distorsionado el sueño. Lo ha llevado a una situación de malestar. De pesadilla. En la lectura de este informe podrán distinguir las características del sueño. La existencia de “fases” o “estados” en él. Tal como ocurre con el sueño biológico. Además, de sus valores porque un sueño de esa naturaleza no puede perder: ni honradez ni dignidad, como tampoco viabilidad económica.
Identificare también, quienes vienen siendo los interesados en restaurarlo. Que les une. Así como algunas particularidades desde Virginia: “The Old Dominion, madre de estados y de presidentes”[3].
Características, fases y estados
Dado que los sueños son visiones compartidas. Para todas las naciones del hemisferio lo son, pero desde sus propias monedas. Es decir, en el caso del sueño americano es en “dólares”. No digo que se sueñe con dólares, sino en dólares. Porque que se expresa el sueño en esa moneda. Siendo muy importante, por tanto, la estabilidad monetaria y el crecimiento económico para lograr el bienestar que significa el sueño. Lo mismo para que el camino no se haga más largo o cuesta arriba.
Otra característica es que, aunque se tenga la impresión de ser logro individual, el sueño americano es colectivo-familiar. Porque si bien, el sueño americano, ha sido base ideológica del sistema capitalista en los Estados Unidos. Lo fue porque la familia americana lo aceptó como forma de prosperar. Es así qué, la familia proveyó: vientre, alimento y cuidado. Lo mismo que valores y creencias. Haciendo posible la milagrosa multiplicación: de que numerosos hijos lo anhelen, como una fuerza superior y desde las propias entrañas. Porque ese carácter no se adquiere por pura herencia; y menos, por simple contagio.
Además, prioridad y estabilidad en educación y seguridad en todo el país, hicieron que, junto a una arraigada voluntad, fuera posible el sueño de prosperar, independientemente de circunstancias del nacimiento o posición social. En esta tarea los gobiernos contribuyeron a que la unidad económica básica, la familia, superara situaciones de calamidad, guerras o enfermedades. Porque reconocieron la virtud de la familia, en la entrega de formación, formalidad y protección. Como también, el bien que les hace (a los hijos) el puntapié inicial, al desarraigarlos de casa y que pone en marcha el sueño.
Por lo tanto, consolidar un sueño requiere seguir su natural evolución, de acuerdo con la edad. Disponiendo, en cada una de sus fases, de logros, que otorgan ingresos y crédito[4] para consolidar el paso a la siguiente fase. Por lo tanto, “el sueño”, en su fase más avanzada o profunda, es resultado de la acumulación de beneficios en el tiempo. Dentro de una formula polinómica que incluye componentes macro y microeconómicos.
Por ejemplo, cubre en el caso del transporte: los requisitos de licencia, seguros, costo del combustible junto con el costo del vehículo. Lo mismo para la educación, vivienda, alimentación, cuidados de salud, actividades culturales, impuestos, entre otros rubros. Porque de lo contrario se detiene el sueño, produciendo malestar al “despertar”.
En la fase adolescente, sin distingo de rural o urbano, el sueño implica concluir los estudios secundarios. Consolidar hábitos de trabajo, mantener ingreso razonable y acceder al primer crédito, el vehicular. Porque el auto, amplía el “mundo” (radio de acción). Pero el sueño americano, requiere accesibilidad económica en sus diversos componentes[5]. Accesibilidad entendida, no solo como precios razonables, sino también, como la capacidad de generar ingresos suficientes en el tiempo para sostener el costo (incluida tasa de interés).
Porque, por ejemplo, la segunda fase. La de consolidación individual. Si bien se inicia con el acceso a financiar la educación superior, se logra habiendo concluido los estudios. Pero sobre todo con los ingresos, acordes con esa primera inversión. Las dos primeras fases se viven en el periodo comprendido entre los catorce y los treintaicinco años. Que es también el periodo de fertilidad femenina.
Por lo tanto, es trabajo de dos décadas llevar a plena madures el potencial femenino que pueda florecer en oportunidad propia. En ello, en términos económicos, la estabilidad monetaria con precios razonables, junto con una tasa de interés adecuada, son indispensables durante la vida útil del proyecto (sueño americano) para financiar el valor actual de sus beneficios.
Por evaluación de proyectos conocemos, que la regla general de decisión que recomienda la ejecución del proyecto es cuando se obtiene una relación beneficio costo superior a uno. Porque el valor actual de los beneficios es superior, al valor actual de los costos, más la inversión inicial. Sin embargo, una relación beneficio costo positiva, puede esconder riesgos por sobre endeudamiento (por precios y costos altos). Siendo conveniente, de acuerdo con la evaluación de proyectos, conocer el inicio optimo. Lo mismo que el tamaño optimo y fin optimo del proyecto.
La tercera fase, que he llamado de consolidación societaria por ser aquella en la cual se consolida el socio de vida. Permite concretar los mayores activos: la descendencia y el patrimonio familiar. Donde destaca la vivienda propia. Lo mismo que en la fase final o superior, donde se disfrutan de los nietos. Porque si bien disminuyen los ingresos más que los costos, no ocurre lo mismo con la utilidad, porque se es feliz con menos dinero.
Además, durante la vida del americano, la construcción de su sueño enfrenta situaciones producto de la mano de Dios y de la mano del hombre. Pudiendo pasar por estados como: formación, florecimiento, sobre esfuerzo, paralización, insolvencia y bancarrota. Esta última conocida popularmente en los Estados Unidos como “homeless” al referirse a aquellas personas sin hogar.
Residentes en sectores rurales y ciudades pequeñas económicamente presionados como obreros de construcción, textiles, pesca y otras industrias. Trabajadores agrícolas. Conductor transportista. Profesionales técnicos, estudiantes universitarios artesanos, comerciantes emprendedores y trabajadores informales.
Despreciados por élites urbanas, mediáticas, académicas y burocráticas. No necesariamente pobres; pudiendo ser contratista, policías, veteranos, pequeño empresario, camionero, trabajador industrial, empleado de servicios, agricultor, comerciante local o profesional sin título universitario.
Las dificultades en el sueño varían también de acuerdo con generaciones, con los ingresos y en menor proporción de acuerdo con el idioma. No pretendo abrir una tesis doctoral, pero hay evidentes diferencias entre aquellos bilingües, con inglés como segunda lengua. Igualmente, con aquellos cristianos, con más o menos formalidad migratoria.
Por ejemplo, la Gen Z que está en contra de lo lento, del sobre peso, de la inconsistencia. Detesta tener que cargar con la deuda y el envejecimiento de otros, mientras políticos siguen intentando lo mismo, esperando resultados diferentes. Lo mismo que entre aquellos de ingresos medios con los del tercio inferior de ingresos.
A priori, la Z no está a favor ni en contra, de un estado pequeño. Ellos no quieren cortes de impuestos, quieren corte de estupidez (de ingresos y gastos). Porque están en búsqueda de hacer realidad sus oportunidades. Apuestan a la libertad para emprender. Porque saben comer del sueldo fijo y arriesgar a ganador con la libre empresa.
Sin embargo, La Z americana desprecia el estorbo. Que le deformen lo aprendido, con licencias que no regulan, sino con aquellas que eliminan certezas. Tienen el sueño atragantado dentro de sus entrañas. Porque no tienen casa, menos plan de retiro. La Z sabe que tiene que obtener un trabajo, para subsistir; y emprender, para crecer. Por lo que quiere es libre empresa. Que no le estorben con deformada regulación. Llenas de licencias, pero carente de certezas.
Observo que la Z, en los Estados
Unidos, no acepta que le digan privilegiada. Les irrita. Respondiendo que trabajan
desde muy jóvenes; y que llegaron a tener tres empleos. Saben que la “affordabilidad”
viene de mayores ingresos reales, no de luchar contra la inflación, ni que
proviene de una inclusión que discrimina por el color de piel, religión, sexo o
incluso por lo que hicieron antepasados. Para ellos, la deslealtad no cambia de
acuerdo con el color de tu piel y la del otro. Sino con el desamor a lo tuyo. A
ti mismo, a tu autenticidad.
Desde los Ingresos
El “sueño americano” pasado
el periodo de formación durante la post guerra, registró florecimiento durante la
generación de baby-boomers. Manteniéndose como una fe posible de ser cumplida entre
1975-2016, producto a la capacidad de las familias de movilizarse buscando
mejores oportunidades y de adaptarse ante las circunstancias[6].
No olviden este concepto, capacidad de movilizarse y de adaptarse, porque es
muy importante en la construcción del sueño. Dado que, en la última década, y en
particular en los últimos cinco años, se han acentuado las dificultades.
La posibilidad de hacer realidad el “sueño” se mide a través de la fracción de hijos que gana o tiene ingreso familiar mayor que el de sus padres a la misma edad. Siendo cinco los hitos que miden la solvencia en la edad adulta: la capacidad de vivir separado de sus padres, completar la educación, participar en la fuerza laboral, casarse; y tener y mantener a los hijos. Este espacio temporal hace que factores económicos, como la inestabilidad monetaria y la inflación afectan al sueño. La falta de ingresos en jóvenes menores de treinta años respecto del de sus padres, es la medida final de cuanta solvencia[7] pierde el sueño.
¿Lograr menores ingresos reales es síntoma de la insolvencia? Si bien causas hay diversas para una insolvencia. No olvidemos que, en economía, insolvencia[8] es un término que implica carecer de los medios, de la seguridad, de las garantías o certezas. Los trabajos econométricos[9] permiten conocer y confirmar, lo expresado: que las diferencias en la movilidad intergeneracional son un factor central en las disparidades. No solo en promedio, sino también en los extremos de la distribución.
Por ejemplo, mudarse a mejores vecindarios a una edad más temprana en la infancia produce ganancias más que proporcionales a lo que se podría predecir. El reto para solucionar diferencias consiste en replicar en todo el país, las condiciones que conducen a estas menores disparidades. Mientras tanto, la clave de éxito para las familias seguirá siendo: saber elegir y lograr establecerse en lugares que ofrecen mejores perspectivas para sus hijos.
Un apunte. Considero un error, en la medición del sueño americano, hacerlo sólo en la mejora de los ingresos entre padres e hijos. Es decir, sin distinguir intervención de abuelos. Entiendo que en ello influye la dificultad hacerlo el cálculo. Pero, así como los abuelos dan vida y viabilidad al desarrollo de sus nietos, los nietos dan vitalidad y vida a sus abuelos. Sacando desde dentro lo mejor de cada uno. Por ello, los sueños con nietos y abuelos siempre serán mejores y con mejores rendimientos.
Regresemos a lo estadístico. Mientras en los setenta, el 80 por ciento de las personas se casaban en sus “late twenties” o antes de cumplir los treinta años. Hoy se logra el mismo porcentaje de la población casándose hasta los 45 años. Es decir, jóvenes no solo están posponiendo el matrimonio sino sacándolo incluso del periodo de fertilidad natural. Afectando el número total en la multiplicación.
Además, mientras en 2015 fueron 24 millones de personas entre 18 y 34 años que vivían en la casa de sus padres (1 de cada 3 jóvenes según la Oficina del Censo). La tendencia ha llevado a ese porcentaje al 45% para 2021. Por lo que, más jóvenes viven en casa de sus padres que en cualquier otro tipo de vivienda[10]. Por lo tanto, son escasas las parejas que deciden casarse en los primeros cinco años de sus veintes. Sobre todo, en condados de altos ingresos. En razón que a la mayoría de los estadounidenses les toma más tiempo consolidar logros educativos y económicos necesarios para acoger los retos del matrimonio y la paternidad.
Incluso, existe un alto porcentaje, más de la mitad de los estadounidenses, que cree que casarse y tener hijos, no es muy importante para llegar a la edad adulta. Sobre todo, aquellos casados sin apuros debido a embarazos no deseados o sin abortos, a los cuales se les puede considerar en extinción. Requiriéndose no solo una gran celebración por el acontecimiento, sino como forma de aliento y disposición de asistencia durante el matrimonio.
Algunas Cifras
La oficina del censo[11] ha ordenado los ingresos familiares de acuerdo con cuatro niveles de calificaciones académicas. Siendo el promedio nacional de $36,900 para aquellos sin diploma de secundaria (High School), 58,410 con High School pero sin College, 76,520 con algún grado de College y de $132,700 con bachillerato o más. Con la particularidad que: el 50 por ciento de los aumentos se obtiene entre los 25 a 34 años para posteriormente dividirse 25% entre los 35 y 44 y otros 25% entre 45 y los 54 años.
El sueño americano se capitaliza como eje central a través de la casa propia. Se diseña con hipotecas a 30 años para matrimonios casados en el final de sus veintes. Con el propósito de ser pagadas antes de la edad de jubilación. No es excluyente que se pueda construir el sueño con posterioridad a esa edad. Siempre que sea dentro del periodo donde se dispone de la máxima probabilidad de obtener mayores ingresos y aumentos.
Por ejemplo, en 2005, mientras la mayoría de los adultos jóvenes vivían de forma independiente en su propio hogar, que era la forma de vida predominante en 35 estados. Una década después, en 2015, el número de estados donde la mayoría de los jóvenes viven de forma independiente se redujo a seis.
Por lo tanto, cada vez más, hombres jóvenes, se encuentran en la parte inferior de la escala de ingresos. Mientras en 1975, solo el 25 % de los hombres de entre 25 y 34 años tenían ingresos inferiores a 30 000 dólares anuales. Para 2016, esa proporción aumentó al 41 % de los hombres jóvenes. (Los ingresos de ambos años están expresados en dólares de 2015). Los interesados en ver el resurgir el sueño son aquellos se encuentran dentro del 75 por ciento (entre los 25 y 44 años) trabajadores de menores ingresos, entre 36,900 y hasta los 76,520.
En cuanto a las mujeres, entre 1975 y 2016, la proporción de mujeres jóvenes entre 25 y 34 años que se dedicaban al hogar disminuyó del 43 % al 14 % del total de mujeres. De los jóvenes que viven en casa de sus padres, 1 de cada 4 estaba inactivo, es decir, ni estudiaba ni trabajaba. Esta cifra representaba a aproximadamente 2,2 millones de personas de entre 25 y 34 años.
Verdaderos Dreamers[12]
Son los soñadores americanos ciudadanos residentes de sectores rurales y ciudades pequeñas económicamente presionados y despreciados por élites (urbanas, mediáticas, académicas y burocráticas). Su característica común es: trabajo fuerte, pago impuestos, acatamiento de reglas. Capaces de soportar la rudeza de la vida tal cual es.
Entonces, ¿que une a obreros de construcción, textiles, pesca y otras industrias, con trabajadores agrícolas y conductores transportista, profesionales técnicos, estudiantes universitarios artesanos, comerciantes emprendedores y trabajadores informales, independientemente de sus diferencias de raza, religión, preferencia sexual? Tienen como eje central la restauración del sueño americano como símbolo.
Porque quieren que vuelva a ser legítimo el patriotismo que vivieron con sus hermanos, padres y abuelos. La autoridad, la frontera y la masculinidad tradicional. La familia, la religión pública, la policía, el ejército y la idea de que los Estados Unidos debe preferirse a sí mismo. No olvidemos que entre 1946 y 1960 los Estados Unidos representaba el 40 por ciento del PBI mundial y casi la mitad de la capacidad manufacturera mundial.
Por lo tanto, el verdadero soñador americano se siente dentro del contrato social y exige orden para restaurarlo. En la frontera, trabajo, propiedad, seguridad y respeto. Para aquellos interamericanos es más allá que “cubano” de La Florida, “mexicano” de Texas, o “puertorriqueño o dominicano” de Nueva York.
Es el que cree en el sueño americano. Lo considera imposible fuera los Estados Unidos. Se siente orgulloso de él. Por lo tanto, sabe que la inmigración indiscriminada, el desperdicio de la burocracia, el libre e indiscriminado comercio, pero injusto, el permisivo globalismo ante la criminalidad, lo debilita. Los matices culturales del sueño americano conforman su espíritu.
Económicamente, es nacionalista y popular. Conocedor de que Washington dejó de gobernar para el ciudadano productivo, abusando de su esfuerzo (impuestos), para favorecer a minorías organizadas migrantes, lobbies, universidades y burócratas.
De acuerdo con la Oficina del Censo, el ingreso real medio de los hogares menores de 65 años disminuyó un 1,4 % con respecto a 2021 (Figura 1 y Tabla A-1). El ingreso medio en 2022 para los jefes de hogar de 65 años o más (50.290 dólares) no fue estadísticamente diferente al de 2021. OJO 13 Los jefes de hogar de 45 a 54 años fueron el único grupo de edad menor de 65 años que tuvo un cambio significativo en el ingreso medio real en 2022.
Su ingreso medio real
disminuyó un 3,0 por ciento.14 Los jefes de hogar de 45 a 54 años (101.500
dólares) tuvieron el ingreso medio más alto en 2022, seguidos de los jefes de
hogar de 35 a 44 años (96.630 dólares), los jefes de hogar de 55 a 64 años (81.240
dólares), los jefes de hogar de 25 a 34 años (80.240 dólares) y los jefes de
hogar de 15 a 24 ($52,460).15 Los jefes de hogar de 65 años o más ($50,290)
tuvieron los ingresos medios más bajos.
Posteriormente fueron constantes, durante los primero 15 años del siglo, las mejoras crecientes en los ingresos para casi todos los grupos poblacionales, incluido el de origen hispano. El ingreso familiar promedio, experimentó aumentos en la mayoría de los estados (incluidos el Distrito de Columbia y Puerto Rico) después de ajustar la inflación entre 2005-2009 y 2020-2024. Mientras costos mensuales de alquiler disminuyeron, por ejemplo. Obviamente manteniéndose gran dispersión por condados porque aumentaron en casi el doble de condados, incluyendo algunos que ya se acercaban o superaban la mediana nacional de $1,309[13].
De acuerdo con la oficina del censo[14] el ingreso promedio de un hogar hispano ha llegado a $70,950 dólares en el año 2024 (ajustados por inflación). Logrado para cuatro miembros en promedio como resultado de mucho estudio, trabajo y esfuerzo de todos. Debiéndose distinguir que los ingresos son producto principalmente de horas trabajadas no por retornos de capital invertido.
Quedando demostrado que los logros académicos abren puertas a la carrera profesional que demuestra el potencial a alcanzar. Por ello los componentes del costo del sueño americano son: vehículo educación[15], vivienda, alimentación impuestos, cuidado de salud, actividades culturales entre otros rubros. Porque de lo contrario se detiene el sueño, despertando con malestar.
Por otro lado, un factor que afecta al esfuerzo y al compromiso ha sido las adicciones a sustancias, juegos en línea, redes sociales. Destacando la permisividad con el tráfico de drogas. Cuyas consecuencias se reflejan en las estadísticas de la CDC, donde más de 100.000 personas en Estados Unidos murieron por sobredosis de drogas, ocho veces más que por incidentes con disparos y casi triplicando el número de muertes en accidentes de tráfico.
El 17 junio se cumplen 55 años de la declaración de guerra contra las drogas que hiciera el presidente Nixon quien calificó la ola de drogadicción entre los estadounidenses como el "enemigo público número uno". Continuó diciendo: "Para combatir y derrotar a este enemigo, es necesario librar una nueva ofensiva total... Esta será una ofensiva mundial... que abarcará a todo el gobierno... y a nivel nacional". Sin embargo, entre 1999 y 2017 y a pesar de los esfuerzos de múltiples administraciones, hubo más de 700.000 muertes acumuladas por sobredosis de drogas en Estados Unidos. Las sobredosis de drogas en el país han cobrado más vidas que el SIDA, los accidentes de tráfico y los tiroteos, y el 70 % de las muertes corresponden a hombres de entre 25 y 54 años.
Desde 1971, Estados Unidos ha gastado un trillón de dólares estadounidenses en la lucha contra los delitos relacionados con las drogas, según un estudio de la Universidad de Pensilvania. En 2017, el costo del control de drogas en Estados Unidos superó los 270 000 millones de dólares estadounidenses. Este costo está implicado en la lucha contra el delito, la atención médica, la pérdida de productividad, la educación sobre las drogas y la prevención y el tratamiento de otros problemas sociales. Entre ellos, la lucha contra los delitos relacionados con las drogas y la atención médica son los que cuestan más.
La administración Trump[16] ha definido seis prioridades: 1) reducir el número de muertes por sobredosis, con especial atención al fentanilo. 2) Asegurar la cadena de suministro global contra el narcotráfico, 3) detener el flujo de drogas a través de nuestras fronteras y hacia nuestras comunidades, 4) prevenir el consumo de drogas antes de que comience. 5) brindar tratamiento que conduzca a una recuperación a largo plazo y 6) Innovar en investigación y datos para respaldar las estrategias de control de drogas
Datos del sueño americano
En la década de 1980, las políticas económicas del expresidente Ronald Reagan, conocidas como "Reaganomics", se centraron en recortes de impuestos para empresas y personas naturales con altos ingresos, desregulación y la promoción de una economía de mercado para estimular el crecimiento. Si bien estas estrategias contribuyeron a la expansión económica, también tuvieron un impacto significativo en el acceso al “sueño”.
Con recortes de impuestos se pretendió impulsar la inversión y la creación de empleo. Las corporaciones y personas naturales estadounidenses experimentaron ganancias sustanciales, mientras que muchas familias de ingresos medios y bajos enfrentaron un aumento en los costos en áreas como la vivienda, la educación y la atención médica.
Al mismo tiempo, los empleos en la industria manufacturera comenzaron a disminuir debido a la subcontratación y la automatización, y muchos trabajadores se trasladaron a puestos con salarios más bajos en el sector servicios. La desregulación de las industrias provocó aún más la pérdida de empleos y la reducción de las protecciones para los trabajadores, lo que erosionó la seguridad económica de muchos hogares. Este cambio sentó las bases para los crecientes desafíos al “sueño americano” que se observaron en las décadas siguientes.
A finales de los ochenta los Estados Unidos se logró recuperar la capacidad productiva de los Estados Unidos mantuvo el 25 por ciento del producto bruto interno mundial. iniciándose la inestabilidad producto de las crisis sur primé y pandemia posterior. La recuperación del sueño no se da por un alivio de costos sino principalmente por la explosión del empleo que significa la inversión para alto crecimiento. Grafico
El sueño americano que ha sido universal en teoría, pero excluyente en la práctica. Ha tenido la grandeza de una ciudadanía americana, no por éxito dinerario sino por la libertad para perseguir la felicidad. Valores superiores que inspiran para exceder la competencia meramente geopolítica y económica. Hoy que enfrentamos el reto de superar la insolvencia es necesario mejorar la productividad general. De la comunicación. De salir de la complacencia, dejando la indignación, el extremismo y la conspiración para liderar por una inspiración superior.
El costo real del sueño americano en 1980 Ingreso familiar promedio: $21,020 al año Precio promedio de la vivienda: $62,900 Matrícula universitaria (pública de cuatro años): $804 al año Costo de un auto nuevo: $7,574, según "Smart Money Happy Hour con Rachel y George"
El sueño americano en el 2000
Mientras en el año 2000, la economía estadounidense experimentó un sólido crecimiento, caracterizado por el auge de las “puntocom”, bajas tasas de desempleo y el alza de las bolsas. El sueño americano parecía alcanzable para muchos, con el aumento de las tasas de propiedad de vivienda y los salarios en alza.
Sin embargo, bajo la superficie, surgían desafíos. La rápida expansión del sector tecnológico, si bien creó nuevas oportunidades, también generó importantes disparidades en la distribución de la riqueza, ya que los beneficios no se distribuyeron equitativamente. Además, el mercado inmobiliario comenzaba a mostrar signos de tensión, con precios que empezaban a subir y la asequibilidad convirtiéndose en una preocupación.
Estos factores, combinados con el inminente estallido de la burbuja puntocom, sentaron las bases para la inestabilidad económica en los años siguientes. Los acontecimientos del año 2000 pusieron de relieve las complejidades de alcanzar el sueño americano, ya que la prosperidad económica estaba cada vez más ligada a factores como el sector industrial, la ubicación geográfica y el acceso al capital.
El costo real del sueño americano en el año 2000 con Ingreso familiar promedio: $42,148 al año. Precio promedio de la vivienda: $163,500 Matrícula universitaria (pública de cuatro años): $3,501 al año. Costo de un auto nuevo: $21,041, según el Departamento de Energía de EE. UU. En comparación al sueño americano en 2025.
A partir de 2025, las políticas han tenido un impacto significativo en el sueño americano. El crecimiento económico ha continuado, pero los beneficios se han distribuido de manera desigual. Las reducciones de impuestos, la desregulación y un enfoque en el crecimiento impulsado por el mercado han resultado en períodos de prosperidad para las corporaciones y los estadounidenses más ricos, pero las familias de ingresos medios y bajos se han enfrentado a desafíos cada vez mayores.
Los costos de la vivienda se han disparado, con los altos precios de las viviendas y las tasas hipotecarias que hacen que la propiedad de una vivienda sea aún más inalcanzable, mientras que los costos de la atención médica y la educación siguen representando una carga financiera para el estadounidense promedio. Además, las reformas sanitarias y los recortes a la financiación de las escuelas públicas han profundizado la preocupación por la accesibilidad y la asequibilidad de estos servicios esenciales.
Si bien el crecimiento económico ha sido notable para algunos, los beneficios no se han compartido universalmente, lo que dificulta que muchos estadounidenses alcancen la estabilidad, la prosperidad y la movilidad ascendente que alguna vez definieron el sueño americano.
El costo real del sueño americano en 2025 Ingreso familiar promedio: $74,225 al año. Precio promedio de la vivienda: $348,000, según Zillow. Matrícula universitaria (pública de cuatro años): $19,068 al año, según Education Data Initiative. Costo de un auto nuevo: $48,641, según CarEdge
Crédito Universitario
Ayuda Federal: Universidad participar en el título IV de programas federales de ayuda estudiantil. Requisitos[17] Ciudadano con SSN valido y matriculado en el programa y SAP satisfactorio. No estar en default en préstamos federales previos (revisar Federal Student Aid). Completar FAFSA. No piden récord de crédito sino requisitos. Prestamos Plus (padres o postgrado) si hay revisión de historial de crédito por lo tanto importante no tener historia adversa. Si te niegan por “adverse credit”, existen opciones (p. ej., endosante/explicación), según FSA. “Adverse credit” incluye ciertos eventos/condiciones serias (morosidad importante, cobros/charge-off, etc.); la definición exacta puede variar por regla vigente, pero el concepto es el que usa el programa PLUS. Opciones Grants y becas se tramita con formularios extra (CSS/IDOC), Financiamiento directo de la universidad y prestamos privado bancario. CSS Profile + IDOC
El padre/madre solicitante debe pasar una revisión de crédito (criterio federal, no “score mínimo” como banco, pero sí revisión). (Regla general del programa PLUS). Debe estar matriculado (normalmente al menos “half-time”, según reglas del programa/escuela). pregrado en University of Pennsylvania (Penn), el tuition anual (solo matrícula) para el año académico 2025–2026 es: Tuition: US$63,204 por año. Y para que lo tengas completo (porque a veces “tuition” se confunde con el total): Tuition + fees obligatorias: US$71,236 (tuition $63,204 + fees). Costo total estimado en campus (tuition + fees + housing + dining): US$91,112. De acuerdo con “Undergraduate Tuition and Fees” de SRFS
Información de la educación de hispanos[18] Pero asumamos ingreso familiar hispano similar al promedio de $76,520 anuales (casado con dos hijos) sólo con W2 declaración impuestos conjunta y deducción estándar[19]. Significa un ingreso bruto mensual de US$6,376.67 y neto mensual estimado (federal + FICA + VA): ≈ US$5,577. El neto puede variar si hay aportes pre-tax (401k, HSA), primas pre-tax, créditos adicionales, etc.
Asumiendo gastos mensuales familiares declarados[20] los gastos totales (sin hipoteca) serian: 3,570/mes. Por lo tanto, la capacidad máxima para “hipoteca + impuestos/seguro vivienda + deudas universitarias” sería de 5,577 – 3,570 = 2,007/mes. Lo que significa que, con la estructura actual de gastos todo lo que sea vivienda (P&I + property tax + homeowners insurance + HOA si existe) y además deuda universitaria, tendría que caber dentro de ≈ US$2,007/mes para no entrar en déficit.
Veamos un escenario realista de vivienda actualmente en Leesburg
Virginia. Para poner escala, tomo un escenario típico de mercado: Precio
mediano de venta Leesburg (enero 2026): ~US$627,500 (Redfin). Tasa
20-year fixed APR (21 feb 2026): ~5.98% (Bankrate). Real estate tax
Loudoun 2025: 0.805 por US$100 (≈0.805%). Supuesto vivienda:
20% down, préstamo ~US$502,000 a 20 años (APR 5.98%). Lo que significa un P&I
estimado: ≈ US$3,591/mes. Property tax estimado: ≈ US$421/mes. Seguro
vivienda (supuesto conservador): ≈ US$150/mes. Total, vivienda (sin
utilities): ≈ US$4,162/mes
Conclusión práctica: con ingreso familiar bruto US$76,520, una hipoteca “típica” para una casa a precio mediano actual en la ciudad de Leesburg no cuadra con tus demás gastos básicos.
4) Impacto de la deuda universitaria (US$375k cada uno = US$750k total) Sin saber tasa/plan, solo para magnitud: Pago mensual aproximado por US$750,000: A 20 años, 6% APR: ≈ US$5,373/mes A 25 años, 6% APR: ≈ US$4,832/mes (órdenes de magnitud; el detalle depende de tipo de préstamo).
Con un ingreso neto estimado (≈ US$5,577/mes), cualquier plan amortizante estándar a esas escalas es inviable. En la práctica, este tipo de carga solo suele ser manejable con una combinación de: IDR (income-driven repayment) y/o PSLF (si ambos trabajan en empleadores elegibles) y/o refinanciación + ingresos mucho más altos y/o reducir drásticamente costo de vivienda (o mudanza).
Para estimar cual sería el ingreso familiar que “permite” comprar una casa en Leesburg y pagar la deuda universitaria, normalmente se usa el criterio de debt-to-income (DTI) que aplican los bancos: Regla guía 28/36: ≤28% del ingreso bruto mensual en vivienda (PITI) y ≤36% en todas las deudas. Umbral muy usado como “máximo” (histórico en QM): ≤43% DTI total. Abajo te doy el rango de ingreso requerido solo por DTI (deuda de vivienda + deuda estudiantil), usando supuestos de mercado actuales.
Supuestos (para transparencia en el cálculo)
Precio mediano Leesburg (enero 2026): US$627,500. Impuesto inmobiliario Loudoun 2025: 0.805 por US$100 = 0.805% anual. Seguro hogar: US$150/mes (supuesto conservador; varía). Down payment 20%, sin PMI. Hipoteca: Caso A: 30 años a 6.01% (promedio Freddie Mac 19-feb-2026). Caso B: 20 años (no hay un promedio oficial único semanal como el de Freddie; para aproximar uso una tasa intermedia entre 15y y 30y de Freddie). Deuda universitaria total: US$750,000 (US$375k cada uno), con tasa 6% (supuesto) y tres plazos ilustrativos (10/20/25 años). El plan estándar federal típicamente es hasta 10 años (aunque puede extenderse en consolidaciones).
Resultado: ingreso bruto
anual requerido (DTI)
1) Con casa “mediana” en Leesburg + hipoteca a 30 años (6.01%) PITI estimado (hipoteca + impuestos + seguro): ≈ US$3,584/mes. Ingreso bruto anual necesario (solo por DTI): Si pagas la deuda estudiantil en 25 años (≈ US$4,832/mes) Con DTI 36%: ≈ US$280,500/año Con DTI 43%: ≈ US$234,900/año Si la pagas en 20 años (≈ US$5,373/mes) Con DTI 36%: ≈ US$298,600/año Con DTI 43%: ≈ US$250,000/año Si la pagas en 10 años (≈ US$8,327/mes) Con DTI 36%: ≈ US$397,000/año Con DTI 43%: ≈ US$332,400/año
2) Con hipoteca a 20 años (tasa aproximada) + misma casa PITI estimado: ≈ US$4,075/mes (más alto por amortización más rápida). Deuda 25 años: ≈ US$296,900/año (DTI 36%) ó ≈ US$248,600/año (DTI 43%) Deuda 20 años: ≈ US$315,000/año (DTI 36%) ó ≈ US$263,700/año (DTI 43%) Deuda 10 años: ≈ US$413,400/año (DTI 36%) ó ≈ US$346,100/año (DTI 43%)
Una lectura rápida de los resultados no dice que con casa a precio mediano de Leesburg y US$750k de deuda estudiantil, el ingreso familiar “compatible” con criterios de aprobación típicos cae aproximadamente en este rango: ≈ US$235k–US$315k/año si los préstamos se pagan en 20–25 años y aceptas DTI alto (hasta 43%) y ≈ US$332k–US$413k/año si los préstamos se pagan en 10 años.
Dos advertencias importantes (para no engañarnos
con el DTI) DTI no incluye gastos grandes como guardería, comida, salud fuera
de deuda, transporte, etc. O sea: te podrían “aprobar” pero el flujo de
caja puede ser inviable. Si estuvieras en IDR/PSLF y el pago mensual real de la
deuda fuera mucho menor que un plan amortizante, el ingreso requerido para
calificar por DTI bajaría, pero eso ya depende del plan exacto, tipo de
préstamos y elegibilidad.
Para salir de la Insolvencia
No hay tierra de oportunidades que pueda mantener yugo en los ingresos reales (estancados) ni inmovilidad geográfica que impida escapar de él. El sueño americano de prosperar, independientemente de circunstancias del nacimiento o posición social requiere que los que viven dentro de él se unan. Porque su corazón, que late más acelerado de cheque en cheque, para superar la deuda estudiantil que frena proyectos de vida. Como también por la presión regulatoria e impositiva que hace lo mismo con pequeños negocios.
Tampoco hay tierra de oportunidades sin la fe, en el derecho dado por Dios a llegar tan lejos como el talento y el trabajo permitan. El cual no puede ser frenado por privilegios de unos sobre otros. Más cuando todos somos iguales ante su inmensa misericordia. Conservar, el espíritu del sueño, en su pureza suministrándole cuidados y seguridad es indispensable para salir de la insolvencia.
Por ello invocar la defensa de la clase trabajadora, sea hispana o de cualquier otra lengua, tiene que dejar de existir sólo durante campaña electoral. Lo mismo que la familia dejar de ser párrafo obligado en los discursos sin que haya real compromiso de luchar contra sus verdaderos enemigos. Como la violencia, las drogas, el desempleo, la ignorancia y la falta de fe.
No es “hablar español” u otra lengua, sino hacer campaña con la gente, donde viven: La seguridad y el fentanilo pesan mucho; por lo que la cooperación operativa contra drogas/armas y mecanismos de coordinación es indispensable en radios/TV local en español, mensajería culturalmente específica, iglesias/organizaciones comunitarias, y voceros (surrogates) creíbles.
Esto se debe traduciría en propuestas concretas: decomisos, puertos de
entrada controlados, cierre de redes financieras del narco. el debate público debe
incluir el récord. Incluso el migratorio sin distingo de idioma con piezas en
español, demostrando que es canal central también para persuadir y defenderse.
Porque la prensa se ha convertido en centro de la desconexión nacional. Mientras el cuarto poder sin contacto con la vida común quiere amurallar ciudades con encuestas y lenguaje técnico, los resultados los difunde el verdadero periodismo ciudadano a través de sus redes sociales señalando la verdad. No comentan lo que dicen analistas políticos que no escuchan.
Aquellos que se quedan con que sólo hemos vivido los resultados negativos, producto de excesivo gasto público, incremento de precios o inflación histórica, olvidan el fondo del problema. Una capital de la nación circundada por un “pantano”, desde el cual, con el lenguaje de la adulación y el privilegio, se ataca al país real. Porque se esconde a los verdaderos enemigos: el despilfarro, el entreguismo y clientelismo con el dinero de los impuestos. Minimizándoles al llamarlos error político.
Washington, junto con Nueva York, la ciudad de los rascacielos y las “puertas giratorias”. Donde se reúnen más los que cobran que aquellos que producen. Cuentan con la complicidad desde Boston, ciudad que antes lealmente grito vienen los británicos hoy deslealmente adultera la realidad para que en el corredor que financia, legisla y legaliza, brille el privilegio, la indiferencia y el olvido.
No se puede negar que fronteras abiertas permitieron que delitos se volvieran más habituales; y que redes criminales tengan que ser desmanteladas para hacer a las comunidades más seguras. Pero también el pueblo postergado detesta a la “corte imperial” del gobierno administrativo. Sobre todo, la federal y estatal. Aunque hay gobiernos locales con enorme pantano de subsidios, contratos y privilegios. Maquinaria que vive del dinero del trabajador y de las clases productoras.
Ciudades donde el mercado libre termina cuando aparece la alianza con la burocracia. Casta que descentraliza el adulterio, el asesinato y lo clandestino. Por ser guardián de santuario de los que predican sacrificios que nunca los incluye. El 30 % de menores ingresos distribuido por toda la nación es el que más los conoce.
El sueño americano fue puesto en insolvencia desde el capitalismo de favores. Desde ese que no produce, porque especula. Compuesto por casta federal contra el ciudadano que paga sus impuestos. Parafraseando a Clinton quien dijo: es la economía, estúpido. Esta elección de medio termino no será sobre la "economía". Será sobre el sueño americano en su conjunto y quienes mejor lo reivindiquen. No podemos olvidar que detrás de restaurar al sueño americano de su insolvencia hay una inmensa población que se diferencia del estatus quo de los últimos veinte años. Que reconoce ruptura, revancha y esfuerzo en ese éxito independiente de colores políticos.
[2]
Se conoce a James Truslow Adams como el padre del
“American Dream” o sueño americano. Dado que fue el autor del libro (1931)
La Epopeya de América que acuñó la frase. El concepto es: “el sueño de un orden
social en el que cada hombre y cada mujer puedan alcanzar la máxima estatura de
la que son innatamente capaces y ser reconocidos por los demás por lo que son independientemente
de las circunstancias fortuitas de nacimiento o posición social” […] “el
sueño de una vida mejor, más rica y más feliz para todos los ciudadanos de
todos los rangos” https://daily.jstor.org/james-truslow-adams-dreaming-american-dream/?utm_source=chatgpt.com
[3] El Rey Carlos II de Inglaterra le dio el nombre de Old Dominion en reconocimiento a la lealtad de Virginia a la corona durante la guerra civil inglesa de mediados del siglo XVII. De acuerdo con lo reportado en la página web de la secretaria confederación: “Ocho presidentes de Estados Unidos nacieron en Virginia: George Washington, Thomas Jefferson, James Madison, James Monroe, William Henry Harrison, John Tyler, Zachary Taylor y Woodrow Wilson, lo que le dio a Virginia el apodo de la "Madre de los presidentes". Virginia también es conocida como la "Madre de los Estados". La totalidad o parte de los siguientes ocho estados se formaron a partir del territorio occidental que una vez fue reclamado por Virginia: Illinois, Indiana, Kentucky, Michigan, Minnesota, Ohio, Virginia Occidental y Wisconsin”. https://commonwealth.es.virginia.gov/about-virginia/history-and-facts-on-virginia/#:~:text=Virginia%20tambi%C3%A9n%20es%20conocida%20como%20la%20%22Madre%20de%20los%20Estados%22.
[4]
No solo referido al crédito como disponibilidad
de recibir prestamos sino sobre todo como reconocimiento de los logros
alcanzados. Sin logros no hay paraíso parafraseando una conocida novela
colombiana.
[5]
A lo largo de las diferentes fases, y de acuerdo
con las condiciones de los grupos poblacionales en diferentes partes del
territorio. El sueño americano puede cambiar de estado de situación. Porque se
afectan, en el tiempo, factores referidos a la oportunidad como: los precios de
los componentes y la moneda en la que se expresan: el valor del vehículo, la
educación, vivienda, los cuidados en salud, los impuestos, etc. Así como la
tasa de interés que le son aplicables. Lo mismo que los factores referidos al
esfuerzo: como los porcentajes de éxito y deserción personal correspondientes a
cada una de las etapas y grupos poblacionales.
[8]
Sinónimos: descredito, deuda, irresponsabilidad,
quiebra, crisis, empobrecimiento, indigencia. Antónimo Solvencia, garantía. Personas
o empresas pueden caer en insolvencia. Financieramente: situación que se
determina cuando ratios de liquidez, endeudamiento, rentabilidad y de gestión
conforman ese cuadro de riesgo.
https://documents1.worldbank.org/curated/en/425331467994597169/pdf/multi-page.pdf
[9]
A quienes les interese profundizar sobre los
trabajos recientes de aplicación econométrica, les recomiendo los de Raj Chetty
con Geografía de la Movilidad (2014), Caída de la Movilidad Absoluta (2017), y Raza
y Oportunidad Económica (2019). https://opportunityinsights.org/wp-content/uploads/2018/04/race_paper.pdf
[10]
Los tipos de vivienda son solo o independiente,
con esposa o conviviente (partner), con los padres y con otros familiares.
[12]
Estoy usando el nombre popular por el cual se
conoce a la población elegible para DACA como jóvenes inmigrantes no
autorizados que habían estado en EE. UU. desde 2007, llegaron antes de los 16
años y cumplían criterios de edad y educación.
[13]
Por ejemplo, los costos de alquiler aumentaron y
disminuyeron tanto en condados grandes como pequeños, urbanos y rurales.
Algunas áreas, como Washington, D.C., contaban con un grupo de condados
cercanos (Arlington y Fairfax en Virginia y Montgomery en Maryland) donde la
mediana de alquileres disminuyó entre 2015-2019 y 2020-2024.
[16]
https://www.whitehouse.gov/articles/2025/04/ondcp-releases-trump-administrations-statement-of-drug-policy-priorities/
[17]
Identificación, SSN/ITIN (según
prestamista), prueba de domicilio. Verificación de matrícula/costo de
asistencia (COA). Información de ingresos del solicitante y/o cosigner (pay
stubs, impuestos), autorización para “hard pull” de crédito. Ingresos/capacidad
de pago: muchos piden ingreso mínimo o relación deuda/ingreso razonable.
Si el estudiante no califica solo, es muy común necesitar cosigner
(codeudor) con mejor historial de crédito.
[19]
Deducción estándar federal 2025 (MFJ):
US$31,500. Brackets IRS 2025 (MFJ): 10% hasta 23,850 y 12% hasta 96,950. Child
Tax Credit 2025: hasta US$2,200 por niño (2 niños ⇒ 4,400). Virginia income tax
2025: estructura progresiva hasta 5.75% (cálculo aproximado).
[20]
Servicios (utilities):
520. Salud: 800 prima + 300 gastos = 1,100. Transporte: 750. Alimentación:
1,200





Comentarios